El refugio de las letras, el remanso de escribir

Por Escrito, Escritor, Notas, Pluma, Portátil, Libro

Una de las recomendaciones en tiempos de crisis, agobio o angustia, es escribir nuestras emociones, nuestro sentir, nuestro pensar. Las letras no juzgan, no se quejan, no bostezan cuando les estás contando una larga historia que podría ser aburrida para muchos.

Quizás no necesitas cambiar, solo necesitas drenar. Fluir en letras es terapéutico y sanador,  liberador y seguro. Las líneas siempre se pueden borrar, podemos retroceder y corregir historias. La vida también debería poder funcionar así. Decantar en letras la efervescencia de un encuentro, de una emoción, de unas palabras, puede incluso salvar una relación.

No es de pocos el privilegio de escribir, bastan tus manos, tus ideas, tu corazón, tus temores, un cuaderno y un lápiz. Ahora a tu corazón se le pasan las páginas, tus ideas están en orden aunque quizás las letras luzcan desordenadas.

Date el regalo de la serenidad de la escritura cuando todo parezca estar mal, haz de ese cuaderno tu desahogo, revísalo de cuando en vez, reconoce la emoción que te llevó a esa línea, abrázala y regresa renovado a la vida, a tu día a día. Tus temores y tristezas quedarán entre tu cuaderno y tú, y te juro que él jamás te traicionará.

Regálate un tú más sereno, más dueño de sí, obséquiale a tu entorno  la paz de un alma en orden. ¿Para qué estallar en palabras si el cuaderno no guarda rencores? ¿Para qué mostrar una cara de quienes no somos solo por drenar un mal rato? 

Todos nos merecemos una segunda oportunidad, todos, pero a veces los únicos capaces de darnos esa oportunidad somos nosotros mismos. Entonces, ¿Para qué averiguar quién nos la iba a negar? Drenar en letras es una oportunidad segura para desahogar el “estoy” y regresar a lo que soy. 

Regálate una pera de boxeo que tiene páginas y que el puño sea tu lápiz. Luego cierra el cuaderno, tómate un café, y sonríe de vuelta a lo que eres, lo que ya pasó, pasó sin consecuencias, mañana cuando abras tu cuaderno de nuevo, no habrán reproches, solo más líneas en blanco para seguir escribiendo tu vida.  

Thamara

Una mujer madura …

Una mujer madura se entrega como nadie y ama como pocos. Tiene carácter, responde con convicción lo que tiene en su corazón. No complace, se complace, cede poco y lo da todo, al mismo tiempo que sabe como cuidarse y a quien entregarse.

Tanta seguridad a veces abruma, tanto amor propio a veces asusta. Ella luce tan feliz sola que acompañarla luce como un reto para algunos. Hay que sumar a esa vida que luce tan plena para ganarse un puesto en ella, y debes bailar una armónica danza con la paz y la tranquilidad que la rodea. Como las cuerdas de una guitarra, que tocan la misma melodía pero no se tropiezan entre si.

No le preguntes a una mujer madura si te necesita, porque si la honestidad la acompaña la respuesta no será de tu agrado. No, ella no te necesita, ella te prefiere y te disfruta, pero cuando te vas ella sigue sonriendo, tomando café y leyendo por las noches su libro favorito.

Esa mujer se perfuma cuando estás con ella, y lo sigue haciendo cuando ya no estás, ella se arregla para ti, pero no por ti. Es que ella también disfruta verse linda, se toma fotos, se mira al espejo y se dice halagos a si misma. Se siente hermosa y plena, segura y tranquila, se ama y se acepta.

Quizás en algún momento dijo “Sí, acepto!” pero ahora cada mañana se dice a si misma “Sí, me acepto!” y es un matrimonio estable, lleno de amor, de mucho amor propio y de respeto el que lleva consigo misma. En ella hay espacio para más amor y para más entrega, serías muy afortunado si fueras el elegido. La fortuna de ese amor maduro, solo la reconoce quien está a la altura de recibirlo.

Como ella ama …

Amar es un verbo que todos saben conjugar, y muy pocos saben practicar, el amar de forma incondicional es una virtud y tener la certeza de contar con ese amor es una bendición. Hay personas difíciles de superar, y amores imposibles de igualar, ella ama de tal manera, con tal incondicionalidad, que en el camino se olvidó de sí misma, se olvidó de saber defenderse, y eso por años me hizo pelear con ella, no la entendía, le reproché varias veces porque permitía cosas que no debía permitir, y sólo al pasar los años comprendí, que su entrega al amar es tal, que no hay espacio para límites o reproches, y aunque eso no es algo bueno, en lo absoluto, ahora entiendo que viene en el paquete, que esa humanidad repleta de amor incondicional y entrega absoluta no sabe decir no, no sabe poner límites, no sabe defenderse, ella solo sabe amar.

Ya quisiera yo amar de la manera que mi mamá sabe amar, ella y yo somos opuestas en muchos aspectos, y aún así siempre me ha amado y aceptado como soy, nunca oí un descalificativo de parte de mi mamá, jamás, ella siempre ha sido amorosa y paciente con su hija mayor, quien siempre fue rebelde y contestona. Yo debo ser la única persona en el mundo que se ha peleado con mi mamá, pero es que para mi, defender es una manera de amar, y si algo ha necesitado mi mamá varias veces, es eso, quien la defienda. Recuerdo que mi papá siempre le decía “Teresa, a ti quien no te jode es porque no sabe donde vives” y mi madre siempre calladita, siempre prudente, conciliadora, nunca la escuché hablar mal de nadie, nunca se ha metido en ningún problema, a mi mamá la ama todo el mundo, ella esparce amor al andar.

Dicen que el amor más parecido al amor de Dios es el amor de una madre, y ciertamente la incondicionalidad al amar de mi mamá, así lo ratifica. Recuerdo que ella llegaba con un pedacito de torta, cada vez que había algún cumpleaños en su trabajo, y lo partía en 5 pedazos, de un pedacito de torta, comíamos mis 2 hermanos, mis padres y yo. Mi mamá comparte todo lo que tiene, siente un inmenso placer al dar, le encanta regalar toda vaina, el que llega a casa de mi mamá y dice “ Ay (Tía, Mamá, etc) que bello eso”, mi mamá responde “llévatelo”. Recuerdo una vez que le lleve algo, no recuerdo que era, creo que era un bulto de 12 kilos de harina, y le dije “Mamá, no es que vas a estar regalando lo que te traje, te lo traje para irme tranquila de viajes”, porque me tocaba siempre llevarle la vaina poco a poco porque si no lo regalaba, pero como me iba de viaje, ni modo, le llevé los 12 kilos de una sola vez, y mi mamá me responde “Hija, si me vas a traer algo, que yo no pueda regalar, mejor no me lo traigas”, así es la nobleza de mi mamá, así es su generosidad, ella realmente se siente feliz al dar, al compartir, así no le quede para ella, ella igual lo da.

Como Maria Teresa, nadie sabe amar, como hermana, amó de una manera a su único hermano, lo cuidó y lo apoyó toda la vida, son los hermanos que más he visto compartir a lo largo de sus vidas, nunca se separaron. Mi tío murió hace un mes de Covid-19, a sus 80 años y cada día y varias veces al día mi mamá llora por su hermano. Cuando eran niños y mi tío hacía una travesura, mi mamá decía que había sido ella para que no le pegaran a su hermano, esa vaina es de no creerse, eso no lo hace ningún hermano. 

Creo que de varias cosas podemos adolecer en nuestras vidas, sin que eso nos afecte o nos determine, pero si hay algo que marca nuestras vidas, es la manera como nuestros padres nos han amado y nos lo han hecho sentir. Mi mamá siempre nos dio amor, y siempre siempre, me hizo sentir amada y aceptada, con ella hablo de todo, le cuento todo desde niña, se espanta, se ríe, se asombra, pero jamás me ha reclamado, o reprochado nada. Ella marcó mi vida cuando yo tenía 12 años, una noche hablábamos hasta muy tarde, mi rebeldía le robó muchas horas de sueño a mi mamá, muchas noches nos dieron las 2am hablando, y mi mamá con aquella paciencia, cuando lo que provocaba era darme una cachetada, y una de esas tantas noches me dice “Hija, si 100 personas me dicen una cosa, y tú me dices otra, yo siempre te voy a creer a ti”, wao, cómo podría yo defraudar eso? esa noche murió la mentira para mi, a partir de ese día le dije todo, todito, todo a mi mamá, y siempre me regañaban porque era terrible, pero a partir de ese día, sólo me llevé regaños por inventora, pero jamás por mentirosa. Hasta el día de hoy, cuando le comento a mis amigos las cosas que le cuento a mi mamá de 82 años, no me creen. A veces le he contado cosas a mi mamá, que no le cuento a mi hermana, con mi mamá la confianza es plena, absoluta, sabrosa, yo sé que de un “Ay Thamara por favor” no va a pasar, ese es el peor reclamo que mi mamá me hará, pero en realidad en el 90% de los casos lo que hace es reirse, y yo disfruto tanto de hacer reír a mi vieja.

El amor de una madre es incondicional, pero el de mi madre, es del más allá. Gracias mi vieja, por habernos llenado toda la vida de tan inmenso amor. Te amo mamá. 

Los países no se acaban, y la realidad es de cada quien …

Que temita este, recuerdo que hace un año escribí un Tweet que dice “Conozco más venezolanos felices dentro de Venezuela que fuera de ella, emigrar no es una obligación, ni una moda, !si Ud está tranquilo en su casa y con su familia, quédese! que los países no se acaban y la realidad es de cada quien” @thamara14. Bueno, este tweet tuvo miles de reacciones, me escribieron incluso por mensajería privada diciéndome que se querían regresar a Venezuela, que se identificaban con lo que yo había escrito, y que ciertamente fuera de Venezuela tenían bienestar, pero que no eran felices, y que querían volver a casa.

Lo que más me sorprendió de las reacciones de éste Tweet, fue que miles de personas pensaron al leerlo, que yo era adepta al gobierno, mi tweet les hizo pensar que yo era simpatizante del gobierno venezolano (se podrán imaginar los amorosos comentarios que recibí en Twitter), de paso lo repostearon en portales de noticia con millones de seguidores, por Instagram, y la cuenta colocó en la publicación “pasen a dejarle un saludo a Thamara”, bueno aquello fue un desastre, yo de verdad no podía creer que decir que hay venezolanos felices aquí, iba a ser interpretado de esa manera, como que yo apoyaba este desmadre, pues no, nada más lejos de la verdad. Eso me llevó a pensar en dos cosas, la distorsión de la palabra felicidad, y por otro lado el hecho de pensar que solo un chavista podría ser feliz dentro de Venezuela, eso realmente no tiene sentido para mi, porque el 100% de esos venezolanos que conozco que están felices dentro de Venezuela, distan mucho de ser pro gobierno, por supuesto, yo incluida.

La felicidad es una decisión y nuestra responsabilidad, pero eso no es masticable por la mayoría, porque no saben procesar el hecho de que entonces su infelicidad también sería su responsabilidad. Nuestro bienestar no depende del entorno ni del gobierno de turno, estuve un año fuera de mi país y por eso te puedo decir con propiedad que conozco más venezolanos felices dentro de Venezuela, que fuera de ella, y para algunos de los que están en Venezuela y se quisieran ir, puede sonar absurdo, pero es una realidad que vi en los rostros de venezolanos en la primera potencia del mundo, sí, en EEUU, el país a quienes muchos se quisieran ir y del que muchos venezolanos quieren irse para regresar a casa, porque como siempre escribo “La realidad es de cada quien”. Hay venezolanos con impedimentos reales y muy graves para regresar, persecución política, secuestros, etc, pero también hay muchos que sí podrían regresar, que quieren hacerlo, y que por sus hijos no lo hacen, eso es loable y entendible, pero también quedan otros que no regresan, porque han comprado la versión, la historia o el cuento de que en Venezuela ya no se puede vivir, cuando la realidad es que sí se puede, muchos estamos acá felices en casa y con la posibilidad de abrazar a nuestra familia, bueno, la que acá aún permanece, en mi caso tengo acá a mi mamá, mi hermano, y mi más grande amor, mi mejor compañía, mi hija. 

Pero realmente el tema que me inspira a escribir hoy no es la política, tema del que solo soy una víctima más, pero no sé nada, en verdad el tema de hoy, el cual por cierto me apasiona, es que tú realidad solo la determinas tú, el entorno y la política nos afectan, pero no nos determinan. Hacer de tu hogar, tu familia y de tú espacio, una burbuja de felicidad, paz y tranquilidad, no es solo una posibilidad, sino que debería ser un deber, tener un entorno saludable y tener la conciencia de que hay cosas que no dependen de nosotros, pero hay otro montón de cosas que sí las podemos determinar, nos da el poder de cambiar las cosas a nuestro favor. Podemos hacer muchas cosas, yo ni me las sé todas, ni las hago todas, pero te comento algunas que he hecho que me han traído paz y sonrisas, jamás no veo noticias, ni por curiosidad, agradezco todo cuanto tengo, lo disfruto y lo valoro, cada día fortalezco mi relación con Dios, oro y descanso en su amoroso y tierno cuidado de mi vida y la vida de mis hijos, y he encontrado una actividad que me llena, me relaja y me hace feliz, que es la escritura. Así que no es imposible estar bien en nuestra casa, y no te escribo para que te regreses si estás fuera, o para que no te vayas si estás aquí en Venezuela, pero seguramente el que está fuera tiene a alguien aquí, y muy probablemente el que está aquí, tiene a algún familiar fuera del país y la idea no es vivir en la añoranza, sino en el disfrute del presente, que es realmente lo único que tenemos. No se vale estar en un lugar, añorando estar en otro, porque en la añoranza siempre se pierde lo más valioso y lo único que cuenta, el momento presente. La depresión es vivir en el pasado, y la ansiedad, vivir en el futuro, date el regalo del presente, di gracias, o haz una respiración profunda, abraza al que tengas cerca, tómate un café sentado y con pausa, hay maneras de conectarnos con el presente, y sobre todo, siempre, siempre, hay maneras de disfrutarlo, te lo dice una mujer que se embarcó en Miami en un lujoso crucero por Las Bahamas, el cual no disfruté porque estaba deprimida y que hoy estoy en mi casa en Venezuela, feliz de levantarme cada mañana y de poder hacer mi café en mi cocina verde manzana, donde me lo tomo con pausa, en paz, a mi ritmo, y lo acompaño con galletas marías y especialmente con gratitud, es por ello que sé que el entorno no es quien me hace feliz, y por eso afirmo, que “la realidad es de cada quien”.

No, no todos son iguales …

La generalidad es bastante ofensiva, al menos para mi, aunque ciertamente hay bastantes similitudes en las formas de reaccionar entre las mujeres y las formas de comportarse de los hombres, de ninguna manera acepto la aseveración de que todas las mujeres son iguales, o de que todos los hombres lo sean. Por solo citar un ejemplo, las mujeres nos sentimos casi todas igual cuando nos viene la menstruación, estamos emocionales, nos aumenta el apetito, a algunas la libido, andamos más sensibles, retenemos líquido y se nos infla el abdomen, etc.

Los hombres por su lado, cuando tienen un agobio o problema, se aíslan, quieren silencio, no desean hablar, quieren distancia para pensar y resolver ellos mismos sus líos reales o existenciales, y las mujeres como un chicle atrás preguntando que qué les pasa, que porqué no nos cuentan, porque resulta que cuando nosotras estamos tristes o tenemos algún problema, lo que queremos es abrazos, cercanía y hablar hasta por los codos. Hombres y mujeres somos diferentes, y mujeres y hombres entre si, tenemos bastante en común, pero lo dicho anteriormente, no refleja la injusta generalización. Yo tengo un hijo de 26 años, se casó a sus 23 años, siempre me dijo que se iba a casar antes de los 25 años, siempre fue fiel, caballeroso y espléndido con las pocas novias que tuvo de sus 17 años a sus 22 años, hoy su esposa tiene a quien llama “su rey y el ángel que le mandó Dios y le cambió la vida”, nadie que conozca a mi hijo, podría decir “todos los hombres son iguales”. Mi hijo trabaja feliz, es un hombre absolutamente fiel, amoroso y familiar, proveedor, generoso, y es ahora aún más espléndido con su esposa.

Yo he estado rodeada buena parte de mi vida por hombres maravillosos, respetuosos, buenos padres, trabajadores, solidarios, amorosos, encabeza esa lista mi hijo, pero también podría decir muchísimas cosas buenas del padre de mis hijos, de mi hermano, de mis amigos, y de algunas de mis ex parejas, si, los ex también tienen vainas buenas, sino, entonces que tú que les viste cuando se empataron?

También han salido hasta de mis redes sociales hombres increíbles, atentos, buena gente, educados, cultos, solidarios, sinceros y hasta de buena ortografía y lo más importante, con Dios en el corazón. Yo he estado de manera intermitente en Tinder, qué es una red social que muchos califican, incluso sin nunca haber descargado la app y ver que es lo que es, que solo es para tener sexo casual e irresponsable. Pues les cuento, de Tinder han salido: mi primer y hasta ahora el único, super cool terapeuta, quien por cierto me dejó muy claro que tranquila, que si decidía ser su paciente, nada más que una amistad podría haber entre los dos, también salió un arquitecto Neoyorkino que en la primera cita me fue a buscar con su mamá en señal de respeto hacia mi, y de intenciones de pretender algo serio conmigo (me pareció un poco loco en un hombre de 47 años, pero al mismo tiempo me pareció dulce y tierno), salió también un hombre super caballeroso, un venezolano, que conocí en Miami, con el cual salí varias veces pero no tuve flow con él, y fue todo lo respetuoso que se puede ser, se dio cuenta que nanai y ni un beso intentó darme. También salió de Tinder, en Texas, un hombre que me invitó a salir y cuando nos vimos lo primero que me dijo fue “Trabajo en el ejército de los Estados Unidos (y me mostró su identificación) y en 2 meses me voy a Afganistán, y regresaré dentro de 6 meses, tienes problemas con eso?”, es decir, el gringo me habló clarito, no vino con cuentos gringos para llevarme a la cama, y podría contar otras buenas experiencias, como el Italiano que me pidió ser su novia en la primera cita y le escribió a mi hijo y todo, y mi hijo “mamá, lee tú esta vaina que está muy larga y bórrala, que necio ese tipo!” momento de risas, pero para no extender esto, y no vayan a pensar que Tinder me pagó la publicidad (ojalá) deseo terminar con el más reciente hallazgo en Tinder, hasta yo que ya venía con tan buena experiencia, y sin ninguna predisposición con esa red social o app de citas, me sorprendió. Hicimos match (para los que no tienen idea de la movida, eso es que él le da like a mi perfil y yo al de él), la verdad no recuerdo quien saludó primero, lo cierto es que la que le dijo sigamos hablando por whatsapp fui yo, el chat de Tinder apesta le dije, y él me dijo, “es la primera vez que doy mi número”, así que presumo que le caí bien desde el inicio, y hoy no me extraña, tenemos bastantes pero bastantes cosas en común. Y bueno, creo que desde ese día hemos hablado casi todos los días, y de cuanto tema existe en la vida. 

Un día hablando de mi Fe en Dios, comenzamos a hablar de religión, a mi me había dado la impresión de que era un hombre ecléctico en todo, no me parecía alguien que compraría el 100% de nada, y menos en temas de religión. Cuando le hago el comentario, el me responde “jajaja, te sorprenderías” y acto seguido me escribe, “Te cuento: Soy Cristiano Católico, doy catequesis de Confirmación a jóvenes y adultos, soy asesor de un grupo juvenil, soy miembro del ministerio de lectores en mi parroquia, doy talleres de formación y cantante del coro”. Por favor alguien al igual que yo, sin prejuicio alguno con un app de citas, que me diga si uno espera un hallazgo así en Tinder? Si ya el arquitecto que me fue a buscar con su mamá para invitarme a almorzar, me parecía un hallazgo atípico en Tinder, el profesor de catecismo sí que me dejó loca. Por cierto él es el amoroso, paciente y solidario, colaborador que tuve para abrir éste blog, no tenía ni la menor idea de como hacerlo, y el profesor de catecismo me ayudó con gran paciencia, step by step, gracias de nuevo profe, este blog significa mucho para mi.

En conclusión, si ni siquiera todos los hombres de Tinder son iguales, tú vas a creer que todos los hombres del mundo sí lo son? Y dijera un humorista venezolano, “si todos los hombres son iguales, ¿para que vas a escoger?” exacto, agarra el primer pegoste o bicho de uña que se te atraviese, total, si todos son iguales, no te va a llegar nada mejor. 

Hay otra igualdad pretendida, solo pretendida, jamás posible, jamás, es la igualdad que pretenden las mujeres con los hombres, a mi que me caiga encima la que quiera, pero a mi cuando se me ha espichado un caucho de mi carro, ni someramente he intentado cambiarlo, giro mi cabeza de lado en lado en busca de un caballero solidario que me rescate y le pediré el inmenso favor que me cambie el caucho, tampoco mato cucarachas voladoras, nu, eso es tarea de hombres, y cuando puedo evitar cargar botellones de agua, también pido cacao. Otra cosa deliciosa que me encanta, el abrazo de un hombre, son generalmente más grandes y seguramente más fuertes, abrazan sabroso. En fin, yo me deleito y disfruto de las diferencias que siempre existirán entre nosotras y ellos, porque esas diferencias representan la complementariedad, como ese click cuando encaja algo, incluso anatómicamente encajamos, estamos hechos el uno para el otro, es nuestra naturaleza. Acá me toca ser inclusiva, bueno no me toca, me nace, porque tengo amigos y familiares homosexuales, no tengo nada en contra de eso, pero es como la física cuántica para mi, no tengo nada en contra de ella, pero no la entiendo, y no lo entiendo por el inmenso placer que considero existe en el encuentro de todo tipo entre un hombre y una mujer, no solo en la intimidad, sino en la vida, en las risas, en las miradas y en el café…

Otra Mamá, y otro Papá …

Hay distintas realidades y razones para que una persona diga, goce o disfrute de tener más de una madre o más de un padre, eso biológicamente es imposible, pero amorosamente es absolutamente probable. Hoy me inspira a escribir dos grandes amores que tienen mis dos amores más grandes.

Mis hermanos son los mejores tíos que conozco, presumen de su amor por mis hijos, mi hermano no tiene hijos y ha vivido el amor de padre con sus sobrinos, él iba a los actos del día padre, cuando el padre de mis hijos no podía ir, y si podía ir, también iba. Ha amado a sus sobrinos, los ha cuidado, los ha provisto, en muchas ocasiones les pagó el colegio, y se cansó a morir de comprar foami, cuando mi hijo, mi Eduardo Luis le decía “Tío, tengo que llevar una lámina de foami mañana”, mi hermano Raúl decía “Coño, pero que gonorrea con ese foami”, ay perdón hermano, pero es que hay cuentos que no se pueden alivianar o edulcorar, y mientras escribo esto me estoy riendo a morir, porque esa frase quedó para la posteridad en mi familia, y cuando queremos ser enfáticos en que algo nos fastidia mucho decimos “que gonorrea con ese foami!”, sigo riendo sin parar!!!. Mi hermano les compraba de todo, lo que necesitaban y lo que querían mis hijos, hasta el día de hoy le dice “mi chiquita” a mi hija Mariandrea que ya tiene 30 años, la trata con más mimo que yo, y eso es mucho decir, porque soy una mamá bien pegostosa e invasora del espacio personal de mi hija, siempre me dice riendo “Mamaaá, mi espacio personal” y yo le respondo “ese lo pierdes cuando llegas a mi casa” y bueno, con todo y eso, mi hermano la amapucha más que yo. 

Ahora viene la Tía, mi hermana Tatiana, en la infancia de mis hijos, vivíamos las dos, y los tres nietos en la casa de mi mamá, mis hijos y mi sobrina se criaron como hermanos, cuando mi hermana salía con mi sobrina Valentina, siempre, sin preguntar, sin dudar, ella se llevaba a mis dos hijos, sus sobrinos siempre formaron parte de su presupuesto de recreación, lo mismo que le daba a su hija, se lo daba a mis hijos, y cuando no tenía dinero para sacarlos a los tres, pues nadie salía, jamás se llevó a Valentina sola, siempre andaba con los tres, siempre con su hija y sus sobrinos. 

En una ocasión estábamos en la casa de mi hermana en Miami mi hija y yo, y Mariandrea tomaría un vuelo madrugador al día siguiente y mi hermana tenía que trabajar ese día, nos teníamos que despertar a las 3am, yo me podía volver a acostar al llegar a casa, pero mi hermana no. Llegamos al aeropuerto y mi hija y yo le agradecemos que la haya llevado, y mi hermana dice “Hija, yo así sea con las tripas en la mano, tú sabes que tú tía no te deja morir” yo iba en la parte de atrás del carro y se me aguaron los ojos, la verdad nunca tuve una tía así, y cuánta gratitud siento de que mis hijos sí la tengan. 

En otra ocasión, cuando pasó lo del huracán Irma en Agosto 2017, mis hijos y mi hermana acababan de llegar a Miami, yo estaba feliz de que mis hijos se hubiesen ido de Venezuela porque fue un año muy complicado con el tema de las protestas antigubernamentales, más de 130 jóvenes murieron por la represión chavista-madurista, y la mayor cantidad de decesos ocurrieron muy cerca de mi casa, yo no tenía paz ni tranquilidad hasta que mis hijos no llegaban a casa, y bueno, yo no había ni terminado de sentir el alivio de que estaban en EEUU, cuando veo en las redes sociales que un huracán de categoría 5, uno de los más fuertes observados en el atlántico, el más fuerte en La Florida después de el huracán Katrina, llegaría a Miami.

Yo cometí el error de ponerme a ver por YouTube un canal de noticias que transmitía en vivo, y el periodista no tuvo mejor idea que decir “No va a quedar nada de Miami”, lo escribo y se me eriza la piel de nuevo, eso ocurrió el 30 de Agosto, y mis dos hijos habían llegado 7 días antes a Miami, recuerdo que estaba sentada en la silla de mi oficina, donde estoy ahorita, y me escurrí al piso, llorando de una manera que no recuerdo haberlo hecho en otra ocasión, me faltaba el aire, no podía creer que mis hijos ya no estaban seguros como yo pensaba que lo estarían al llegar a Estados Unidos, lloré tanto, pero tanto, que estoy llorando de solo recordar la angustia tan inmensa que sentí cuando oí al periodista decir eso (por eso desde hace más de 10 años no veo, ni leo noticias, siempre son peores que la realidad). Recuerdo haber pensado, pero Dios mío, quise salvar a mis hijos de Maduro y viene Irma! Esa noche estuve caminando y llorando por todo mi apartamento y repetí cientos de veces “Irma se debilita y se desvía, Irma se debilita y se desvía!” me dormí como a las 4 am, y al despertar reviso mi teléfono y tenía un mensaje de mi hija que decía “Mami, ya es categoría 3 y se desvió!” en estos casos uno suele decir “No lo puedo creer!”, pero por supuesto que yo lo podía creer, a quien se lo pedí? A Dios! Les cuento esto mientras lloro de nuevo, pero esta vez no por recordar mi angustia, sino mi gratitud con mi papá, con mi padre celestial, con Dios. Este cuento comienza porque ese día recibí otro mensaje, el de mi hermana, el de la amorosa tía de mis hijos, ella y yo estábamos bravas en ese momento, habíamos peleado, pero igual me escribió esto “Quiero que estés tranquila, con mi vida voy a cuidar a mis sobrinos, así como cuido a mi hija, tú sabes que son como mis hijos también” y luego de leer esto sentí una paz tan grande, no solo el huracán se había desviado y bajado a categoría 3, mi hermana me había escrito eso, que con su vida cuidaría a mis hijos, y yo por supuesto que le creí. 

Mis hijos no necesitaban otra mamá, me tienen a mi, no necesitaban otro papá, tienen a un excelente padre, solamente tienen la inmensa bendición de tenerlos, de tener a dos tíos maravillosos que los han amado desde que nacieron, gracias hermanos, no hay manera de pagar tanto amor, y no se puede esperar más de un tío y una tía.

Dame razón de Federiquito …

Al encuentro con Dios partió ayer un polémico personaje familiar, a veces más personaje que polémico, pero único, de esas personas que no dan lugar para la indiferencia, él producía emociones y sentimientos extremos. Quien partió de este plano me llamaba su Sobrina favorita, tan favorita que teniendo 6 hijos, innumerables veces me dijo que yo era la encargada de esparcir sus cenizas en el árbol que está en la plaza frente a la iglesia, de su pueblo natal Santa Rosa.

Con mi Tío y de mi Tío Efrén tengo tantísimos cuentos, no sé porqué me la pasaba tanto con él, pero recuerdo varios viajes él y yo solos, le conocí casi todas las novias, y obviamente las dos esposas que tuvo. Siempre fue muy guapo, murió siendo un viejo apuesto, y tenía más labia que guapura, así que hizo todo lo que quiso en materia de romances, cortejos y flirteos. Si tuvo sus desaciertos, aunque yo sólo le conocí uno, pero es que quien no se asusta con una carta de 20 páginas? Le metió por debajo de la puerta de la casa de su pretendida una carta de 20 páginas, cuando me lo contó, me cagué de la risa y le dije “te pasaste Tío, capaz que ni la leyó completa”, yo no la habría leído toda pero ni por curiosidad.

Era muy jodedor y como verán muy epistolar, en ambas cosas me parezco a él. No lo recordaba sino hasta ayer que supe que murió, pero mi amor por el diccionario lo aupó mi Tío, a mis 8 años me dijo “Sobrina, el único profesor que no se va a poner bravo contigo si le preguntas varias veces lo mismo, es el diccionario” y ciertamente me tomó más de 20 visitas a la misma palabra recordar que significa vituperio, vilipendio, baldón, subterfugio y otras más y mi Larousse jamás me dijo “Otra vez tú Thamara?”. Por cierto, mi diccionario Larousse fue el primer libro que compré en mi vida, recuerdo que me costó un platero en una época que no había mucha plata, me lo vendieron a crédito, y a mi se me han perdido infinidad de cosas, joyas, ropa, libros, celulares, toda vaina, y me he mudado más de 10 veces desde la compra de mi diccionario hasta hoy, y siempre, siempre, mi Larousse milagrosamente siempre está a mi vista, nunca ha estado ni siquiera extraviado momentáneamente, y sigue siendo al día de hoy, mi libro favorito, el que mas leo, el que siempre manoseo. 

Que bueno que pude contarle a mi Tío que estoy escribiendo, que tengo un blog y que estoy escribiendo mi primer libro, se lo dije el 24 de Diciembre 2020, 19 días antes de que muriera, y ese día lo grabé, tengo dos invaluables videos de la última vez que lo vi, ahora menos que nunca dejaré de ser una fastidiosa que todo lo graba todo el tiempo, hoy esos videos valen oro para toda su familia, y hoy son imposibles de repetir. Soy una apasionada o fastidiosa según mis hijos, de documentar todo, a todo le tomo fotos o hago videos, pero jamás me había sentido tan feliz por haberlo hecho que en ésta ocasión con mi Tío, sin saberlo era la última vez que lo vería, y como de costumbre me repitió que era su sobrina favorita, solo que ésta fue la primera vez que quedó grabado. La primera vez que quedó documentado, y la última oportunidad que tendría de hacerlo.

Mi Tío era el único hermano de mi mamá, no he visto nunca un amor más grande por un hermano que el que siente, y seguirá sintiendo mi Mamá por su Hermano, es tan de no creerse que desde niña se culpaba ella de las tremenduras de mi Tío para que le pegaran a ella y no a su Hermano, quien carajo hace eso? Sí uno de los placeres culposos de la infancia es sapear a un hermano. 

Mi Tío era muy inteligente, brillante la verdad, y sumamente culto, su capacidad y deseo de aprender nunca envejeció, aprendió a hablar inglés a los 70 años, manejaba redes sociales, tenía un blog, y murió con su novia al lado, el cumplió 80 años pocos días antes de morir, pero viejo nunca se puso, el se renovaba, siempre tenía de qué hablar y hablaba con propiedad, leía muchísimo.

Su saludo habitual conmigo era “Dame razón de Federiquito”, ese fue el seudónimo que el le puso a todo novio, pretendiente, parejo de turno, etc que yo tuviera, otra muestra de su inteligencia, con la prolífica y divertida vida amorosa de su sobrina favorita, recordar nombres era complicado, el único nombre que se aprendió, y cómo debe ser, es el del padre de mis dos hijos, por él si me preguntaba por su primer y segundo nombre, “Dame razón de Luis Eduardo”, pero el resto, el bojote restante, siempre fueron para él, puros “Federiquitos”, así que bueno, ya nadie más preguntará por ellos …

Me afecta, pero no me determina …

Hay una realidad que nos circunda, innegable, incontrolable, casi siempre abrumadora, que nos chalequea, nos agota, y hasta nos pone a hacer maletas y a pensar “no puedo más, me voy!”, y siempre que hablo de este tema con mis amigos o clientes, siempre siempre les digo lo mismo “a mi el entorno me afecta, pero no me determina!” y la gente me mira con asombro, pero cuando sigo hablando, muchos me entienden. Nosotros estamos en la capacidad y casi que en la obligación de hacernos una burbuja, una realidad personal bonita, saludable, un espacio donde lo externo no lo afecte, o al menos no lo determine. 

Estuve más de un año fuera de mi país, fuera de mi hogar, y viví muchas cosas agradables, buenas, bonitas, nuevas, etc, coquetee con la idea de quedarme a vivir en Estados Unidos, tremendo país, y casi que me quedo, pero cada noche al irme a dormir, cerraba los ojos y pensaba “quiero al abrir mis ojos al despertar, ver la ventana de mi cuarto” extrañaba tanto pero tanto mi casa, los olores de mi casa, los silencios de mi casa, el ritmo de mi vida, lento, muy lento, pararme sin despertador ni ruidos, hacerme un café y tomármelo en absoluto silencio, con mi galleta maría que disfruto tener montones de paquetes en la despensa porque no me pueden faltar. Varias veces he dicho en tono jocoso, pero suena medio mala sangre, que me gusta el primer café de la mañana sin interacción humana. Me encanta hacerme mi primer café de la mañana en silencio, a veces ya no es de mañana incluso, no quiero cordializar ni dar los buenos días antes de mi café y mi galleta maría, se lee un poco odioso, pero es la verdad, y esa es mi promesa con mis líneas.

He regresado a mi casa, a mi amada cocina verde manzana, tengo un difusor donde coloco mis aceites esenciales, a veces pongo música, pero cuando escribo no me gusta ni un fondo instrumental, es decir, aquí decido como huele y como suena mi casa, no podría haber comenzado a escribir en otro lugar que no fuera este, estoy todo lo feliz que alguien puede estar por haber vuelto a mi hogar, a mi pedacito de mundo, que es mi mundo y yo la dueña de el. 

Entre café y café me he ido construyendo el espacio, mi espacio, mi burbuja, donde cualquier intento de ataque del exterior es neutralizado, porque mi realidad personal, mis 83 metros cuadrados, solo los determino yo, ésta es mi burbuja, ésta es mi casa, esta soy yo, prendo el Tv de mi sala y canto y bailo por todo el apartamento, luego apago todo menos las ideas y la laptop cuando voy a escribir, soy dueña de los olores y los sonidos, de mi ritmo y de mi vida, de mis ideas y de mis líneas, con tantas cosas dependiendo solo de mí, que podría salir mal? A quien le voy a echar la culpa de como estoy o cómo me siento? Por cierto hay una rotunda diferencia entre la culpabilidad y la responsabilidad, la culpa te hace víctima, “pobrecito tú” y la responsabilidad te empodera, tú eres responsable, tú lo creaste, tú lo puedes cambiar, así que siempre elijo hacerme responsable de mi vida, de lo que tengo y de lo que atraigo, y es muy liberador saber que todo cuanto llega a mi, es mi responsabilidad, y por tanto lo puedo cambiar cuando yo lo desee.

Una cosa poderosísima y milagrosa, es la gratitud, un maestro dijo en una ocasión “Cuando no sepas que decir, ni como orar, simplemente di GRACIAS, y Dios sabrá que hacer”. Yo siempre he hecho click con lo fácil, con lo que fluye, no me he conectado nunca ni con el sufrimiento ni con el sacrificio, y bueno como siempre atraemos lo semejante, en una ocasión saliendo de un seminario de crecimiento personal en la Isla de Margarita en Octubre 2016, en donde yo tomé el micrófono para compartir una situación familiar complicada que teníamos en ese momento, se me acercó un señor, que no recuerdo ni su cara, y nunca supe su nombre, y sin saludarme me arrancó el cuaderno que yo tenía en la mano, y me dijo “yo no sé si tú crees o no, pero busca esto” y escribió en la última página de mi cuaderno una sola palabra: “Ho’oponopono”, yo jamás había oído esa palabra, pero nada más con la determinación con la que me habló ese señor, me arrancó el cuaderno y me la escribió allí, por supuesto que busqué que era eso de manera inmediata. Bueno, desde ese año lo practico, y fundamentalmente practicar Ho’oponopono, que es una técnica hawaiana de resolución de conflictos, consiste tan solo en decir o repetir mentalmente “Gracias, gracias, gracias”, y si, suena tan fácil que la gente cree que no funciona, porque estamos programados para pensar que lo que resulta es lo difícil, lo complicado, lo que amerita sacrificio, pero no, es tan simple como dar las gracias, y ocurre magia. La palabra Ho’oponopono significa “como corregir un error” y primero se hizo famoso por las 4 frases: “Lo siento, perdóname, gracias, te amo” pero su principal exponente a nivel mundial, Mabel Katz, dice que efectivamente Joe Vitale lo dio a conocer con esas 4 palabras, pero con decir simplemente “Gracias” es suficiente. Esta entrada no era para hablar de Ho’oponopono pero así fluyó y así quedó. 

Así que, Gracias, Gracias, Gracias, por seguir ahí, tomando café conmigo …

Te encontré y me encontraste …

Ahora si, te encontré, siempre fuiste tú, te tuve siempre conmigo, fuiste refugio y escape, emoción y pasión y no me había percatado. ¿Será que nos pasa a todos? Que por tenerlo al lado no lo vemos, que por estar allí no lo notamos y a veces no lo valoramos, es que al parecer lo disponible en ocasiones pasa desapercibido y debe haber un halo de misterio o quizás una ausencia intermitente para ser valorado, para darnos cuenta que si, que lo amamos, que te amo.

Me abrazas en el día, me arrullas por las noches, me acompañas en silencio, me dejas ser y contigo soy yo, en qué momento me dijiste epa, ¿cuando es que me vas a ver? ¿cuando vas a reconocer que me amas, que me quieres en tu vida, que llegué para quedarme, y que tú vida es mejor a mi lado?. ¿Será que dejé de creer en los amores eternos y en las conexiones para toda la vida?, pero llegaste tú y me derrumbaste los prejuicios y no solo limpiaste mi mente, la serenaste, la callaste y lograste que esta mujer de pensamiento acelerado y casi incapaz de concentrarse,  lograra lo que con nadie, enfocarme y pensar en una sola cosa sin distracción alguna. 

Cuando leía cosas como “debes encontrar tu propósito, tu pasión” yo decía, y como lo encuentro? ¿Dónde está eso? Y no me daba cuenta que llevaba rato inmersa en mi propósito, en mi pasión, que ya me encontraba disfrutando de mi gran amor. 

Era tanto mi amor por ti, que te veía una y otra vez, me sorprendía las veces que te podía mirar sin cansarme, y sabiendo que nada nuevo encontraría, porque eres mi creación, así que te conozco como nadie, simplemente serías tú de nuevo, ese hermoso escape, ese inmenso placer, y me decía, si, me gusta, me encanta, me lo disfruto, soy feliz con él, pero así somos cuando estamos enamorados, no nos cansamos de mirarnos, así me siento yo con él, enamorada e incapaz de cansarme a su lado, es tan imposible aburrirme contigo, como cansarme de mirar a mis hijos. 

Bueno, ya a estas alturas sabrás que no es él mi gran amor, que es ella, que es la escritura, son las letras, son mis historias, soy yo narrada, son mis dedos que no quieren parar y que se anticipan a mis pensamientos, ¿cómo puede eso pasar? es releerme sin cansarme, es quedarme atrapada en mi propia historia, en mi propia creación, en mis propias líneas que las conozco de memoria, pero aunque ya las conozco, cada vez que las leo nuevamente las vuelvo a disfrutar. Leerme es como verme en un espejo, como me dijo mi gran amiga Marimonti  “Tú blog es una radiografía de tu ser”, y eso precisamente es lo que quiero plasmar, mi más genuino ser,   que quien me lea me oiga, que quien me lea me vea y sienta que está sentado en mi cocina verde manzana tomándose un café conmigo. 

La escritura es mi gran amor, lo que escribo es como un hijo, algo que nace de mi, que es real, que es tan genuino, que me hace feliz y me deja ser yo.

¿Quieres otro café?

A mis 13 …

Que de cuentos tenemos ella y yo, conversaciones hasta las 3 am que terminaban en “Yo respeto tú opinión pero no la comparto”, escapadas con o sin novios, robadas de carros cuando apenas me llegaban los pies a los pedales, insolencias varias, le decía “maquiavélica” cuando no me dejaba ir a alguna fiesta, uy, que de cuentos tenemos ella y yo, o mejor dicho, nosotras tres, mi madre, mi adolescencia y yo. Por supuesto la hermosura de respuesta de “yo respeto tú opinión, pero no la comparto” era de esta muñeca a sus 13 años ante su cansada madre que no hallaba qué hacer conmigo, no estuve fácil de pana!

A Dios gracias que yo no pagué como madre las que hice como hija, porque a pesar de que jamás lo hubiese hecho, creo que ganas si me hubieran dado de devolver a una carajita como yo, algo así como “no me la pueden cambiar? Es que vino como defectuosa”. Uy no, inmamable fue poco, eché toda la vaina que pude, que quise, y la que se me ocurrió! La peor parte era esta, la que se me ocurría, porque vaya que era ingeniosa para salirme con la mía. Cuando tenía 14 años, tenía un novio que tenía 19 años y vivía en Caracas y venía para Acarigua a visitarme, pobres padres míos, y bueno, mi mamá cuando él llegaba, en lugar de dos ojos, ella tenía diez y encima de mí intentando sin mucho éxito cuidarme de las cosas que uno hace con los novios. 

Yo no encontraba la forma de escaparme con mi novio grande, grande de edad y de tamaño, medía casi 2 metros, y bueno, con mi ingenio que nunca me ha abandonado, me lo llevé para el techo de mi casa, en Acarigua, ciudad donde la temperatura son 40 grados centígrados bajo sombra, y yo arriba en el techo sobre las tejas! Esa vaina era como para derretirse, pero yo estaba segura que mi inocente madre ni de vaina me iba a encontrar ahí, cómo se iba a imaginar mi mamá que yo estaba con mi novio en el techo de la casa en Acarigua haciendo cositas? 

Para la felicidad de mi madre, y ya luego verán por qué, me casé a los 18 años, y antes de casarme tuve 14 novios, ni a mi me da la cuenta, no logro despejar la “X”, es de las cosas favoritas que usa mi sobrina Valentina para joderme. Muchas veces me ha dicho “Tía, tú tuviste 14 novios en 4 años!” así como que, no me jodas Tía! mis pobres padres estaban tan cansados de mis jodiendas, que me dejaron casar con el novio con quien tenía 2 meses de noviazgo, hasta pensaron que estaba embarazada, pero no, fue un amor como soy yo, arrollador, y yo me dejé arrastrar feliz de la vida cuando el padre de mis dos hijos me pidió matrimonio a tan solo 15 días de noviazgo, como les mencioné en mis líneas de presentación, realmente he tenido una vida más divertida que dramática.  Recuerdo cuando le dije a mi mamá que me iba a casar, mi madre que es la compostura hecha ser, me dijo mirándome a los ojos con una mezcla de molestia y preocupación pero también de un profundo alivio, me dijo “Ay si, cásate, no te lo cuido más!!” mi mamá siempre dice que el peor trabajo de la vida es cuidar traseros, que ella hizo el curso dos veces y la rasparon, pero que va, mi hermanita no jodió ni la cuarta parte, no es justo que la metan en el mismo saco que yo. 

Pero la verdad es que a mi todo, en medio de la improvisación, y de lo arriesgada que fui y sigo siendo en ese aspecto, todo me ha salido muy bien, Dios ha sido amoroso, Él siempre me ha cuidado y la verdad no tengo absolutamente nada que lamentar de mi prolífica y divertida vida amorosa o relacional. Mis dos increíbles hijos nacieron de un gran amor, creo que del único hasta ahora de hecho, nacieron de mi matrimonio, que pese a que Luis Eduardo y yo nos jugamos el talonario completo de la rifa para que eso no durara ni 6 meses, éramos muy jóvenes, bastante inmaduros y sin dinero, pues estuve casada 9 años con el padre de mis dos hijos, y es un padre maravilloso, presente y amoroso, super presente diría yo, así que escogí muy bien al padre de mis hijos a mis 17 años, porque cuando le dije que si, aún no había cumplido los 18. 

Cuando salí embarazada por segunda vez le dije al padre de mis hijos “Quiero que sepas que sí es varón, me voy a cortar las trompas, estamos de acuerdo?”, ya teníamos a Mariandrea, casi 4 años tenía nuestra hija ya, y bueno el padre de mis hijos dijo que si, pero solo si y solo si era varón, me autorizaba a cortarme, por cierto, que locura que una mujer necesite autorización de su esposo para eso. Y bueno, cuando yo tenía 6 meses de embarazo fuimos a la consulta y el médico nos dió la gran noticia de que era varón, a lo que yo me siento en el escritorio del doctor y le digo “Dr, vamos a hablar del corte de trompas” y el Dr me mira asombrado y me dice “Hija, que edad tienes tú?” y yo “23 años Dr, pero yo no soy un conejo para andar de paridora, además yo peleo mucho con este gordo, y yo no quiero los Rojas López, los Gonzalez Lopez y los Perez Lopez, yo me quiero cortar, no quiero tener más hijos, ya tengo a mi hija y tendré a mi varón, para que más?”. Bueno, esa conversación tardó como 3 horas, el Dr tratando de convencerme de que yo era muy joven para decidir eso, y me dio todas las fatídicas razones por las cuales yo quizás me podría arrepentir de esa decisión en el futuro. Una de mis respuestas recuerdo fue “Dr, un hijo no es un par de zapatos que se reemplaza con otro, además yo ya decreté que cuando yo me muera mis dos hijos estarán ahí”. Bueno, la verdad no tengo otra decisión de la cual presumir en mi vida como ésta, a los 23 años tomé una decisión de la cual jamás, ni un solo minuto de mi vida, me he arrepentido, que sapiencia la mía a mis 23 años, como pude ver tan claramente mi futuro en ese aspecto? Que delicia tener 49 años y tener una hija de 30 años y un hijo de 26 años, que por cierto si hubiesen salido como su mamá de precoces para parir, yo tendría nietos grandotes ya, pero no, aún no soy abuela aunque me encantaría serlo. De haber parido como muchas conocidas a los 40 años, creo que no podría estar felizmente dedicada a escribir en la oficina que tengo en casa, en lugar de este delicioso silencio, tendría a mis hijos llorando, peleando o pidiendo comida. Hay cosas que uno dice, sí vuelvo a nacer lo hago igual, en mi caso sería todo lo que he escrito hoy …